Quiero una silla cómoda - I

La antropometría y la ergonomía son disciplinas científicas importantes en el diseño de las sillas de oficina. Pero es imposible diseñar una silla que considere las medidas del ser humano, el lugar y el tipo de trabajo específico que se realizará. Esto es consecuencia lógica de la existencia de múltiples tipologías que derivan de la variedad de usos y personas.

Las que más se acercan a ese objetivo suelen tener un precio bastante alto. Pero dentro de la gama de sillas accesibles es posible encontrar una silla cómoda y útil a partir de los siguientes factores: la complexión física, el tipo de trabajo, las prestaciones que la silla puede ofrecer y el ajuste personalizado de estas prestaciones. En este artículo queremos hablar de los primeros tres factores.

La silla, más que un mueble más en la oficina, es como un pantalón que necesita ajustarse a nuestra complexión física. Lo primero a tomar en cuenta es el peso, la estatura y de qué sexo es la persona que usará la silla. La relación con las dimensiones generales de la silla debe ser proporcional: a mayor complexión física, una silla más grande en el asiento y el respaldo, pero también con materiales resistentes en la base y los rodos. Para sillas de trabajo pesado e intenso, una base de metal puede ser una opción.

Como segundo criterio, debe considerarse el tipo de trabajo. No es lo mismo una silla para realizar apuntes de forma rápida que una silla de alguien que trabaja frente a una computadora de forma permanente. Esto aplica indistintamente si la silla será usada en casa o en la oficina. Una forma de hacerlo es contar las horas diarias de uso de la silla y si son continuas o intermitentes. Esto también es proporcional: a más horas continuas de uso, será necesario que la silla tenga mayores prestaciones.

Estos ejemplos comparativos pueden ayudar a explicarlo mejor: una recepcionista que tiene que atender visitas de manera continua y hacer trabajos secretariales, tendrá que moverse muchas más veces que un colaborador del área de la contabilidad. Un ejecutivo que permanece más tiempo en su escritorio necesitará una silla con diferentes prestaciones que uno que tiene que salir de manera constante.

Las prestaciones de las sillas pueden ser tan básicas y simples como los de una para uso infantil: asiento, respaldo y ajuste de altura; hasta sillas mucho más complejas con soporte lumbar, apoya cabezas, sistemas sincronizados de reclinación ajustables, etc. El objetivo de estas prestaciones es reducir las incomodidades al trabajar que resultan en cansancio y malas posturas de sentado.

Las prestaciones y características destacadas de  una silla de oficina pueden ser las siguientes:

  • Respaldo de forma ergonómica
  • Sistema de ajuste de profundidad del respaldo
  • Soporte lumbar con múltiples ajustes
  • Apoya-cabezas ajustable
  • Asiento de forma ergonómica y con reclinación en el frente
  • Sistema de reclinación, desde solamente el respaldo hasta sistemas sincronizados entre asiento y respaldo
  • Eje de reclinación desplazado

A mayores prestaciones, el valor de la silla puede aumentar. Para tareas rápidas en casa, será subutilizada una silla con muchas prestaciones, pero en la oficina y durante jornadas largas, hay que considerarlas como una inversión que incidirá en la salud y el bienestar en general.

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